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JÁCHAL, UN PUEBLO SIN RESPUESTAS

muniipalidad

Vecinos presos de la Barrick Gold, la política y la justicia

Por Catalina de Elía | @CatadeElia

El Derrame de cianuro en la mina de Veladero

Era casi primavera en el Jáchal. Más precisamente 12 de septiembre de 2015. Fue violento. La noticia del derrame de cianuro en la Barrick Gold corría en el pueblo por mensaje de texto, Whatsapp y sobre todo por el boca a boca. La gente empezaba a salir a la calle y solo hablaba de eso. Se respiraba miedo, asombro y desconcierto. “La angustia era inmensa porque nadie, ni el gobierno ni la empresa daban información” cuenta Diego Seguí abogado querellante en la causa que demanda a la minera. Los vecinos de este pueblo sanjuanino se habían enterado un día después del accidente y se juntaron todos en la plaza para pensar qué hacer. Eran las 3 de la mañana. Conversaban entre ellos. Miraban la luna. Juntaban fuerzas. Hacían lo que nadie más iba a hacer: pelear por ellos mismos y por el agua.

La mañana siguiente estos vecinos autoconvocados, hoy conocidos como la “Asamblea Jáchal No se Toca”, lograron que el municipio se hiciera cargo de pagar un monitoreo del agua. Se contactaron con la Universidad de Cuyo y le dieron prioridad a tres escuelas de la zona rural. En una de ellas, cerca del mediodía una portera que se encargaba de hacer la comida los llamó llorando desesperada  y les preguntó si podía cocinarle a los chicos usando el agua corriente. “Me partió el alma porque no teníamos respuesta para esa mujer. Tampoco para los 200 alumnos de esa escuela. Ni para todos los otros vecinos”, cuenta Saúl Zeballos asambleísta de Jáchal. Intentaron tranquilizarla como pudieron. “De estas situaciones, vivimos mil porque en Jáchal nadie tenía ni tiene respuestas”.

La minería a cielo abierto y los efectos sobre la salud

M: ¿Un caso de arsenicosis?

M tiene 5 años y poco tiempo después del derrame empezó a sufrir fuertes dolores estomacales. Su mamá le pidió a su médico de cabecera que le hiciera los análisis de sangre correspondientes para ver si este cuadro se debía al agua que estaba tomando. Los resultados fueron contundentes: arrojaron niveles de arsénico por encima de lo normal. A partir de este dato alarmante, el médico ordenó el análisis de ADN en cabello, uñas y orina. Así como también el de sus dos hermanos y de su madre. Actualmente, los estudios están en etapa de análisis para poder determinar completamente el cuadro y si se trata de arsenicosis y si la misma es accidental o crónica. Por tratarse de un menor de edad y de estar en etapa de análisis se decidió publicar hasta aquí la información sobre este caso en el blog “VOCES EXCLUIDAS”.

Roberto: Epoc e hipertensión arterial

robertoRoberto tiene 47 años, es vecino de Jáchal de toda la vida y trabajó durante doce años en la mina. Básicamente desde que llegó la Barrick al pueblo. Arrancó en el sector del almacén. Es decir, controlando todos los ingresos de mercadería: cianuro, ácidos, lubricantes, gases, ropa, vestimentas. Luego comenzó a operar maquinaria como autoelevadores, hidrogrúas a 30 grados bajo cero en altura.

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Trabajaba ahí porque era la única opción que tenía. Hasta que un día lo bajaron de la mina enfermo. Tenía neumonía. Era septiembre de 2013. Y desde aquella vez nunca más pudo volver a trabajar. Le diagnosticaron EPOC e hipertensión arterial. Según los estudios, su enfermedad se desató por la contaminación en el ambiente y por trabajar en altura y clima adverso.

Pero la enfermedad de Roberto no es su única cruz, con dos hijos y una mujer a cargo la minera lo dejó en la calle con la excusa de su incapacidad. Le enviaron un telegrama de despido y le arruinaron la vida. “Me dejaron sin nada”, se lamenta Roberto.

En Argentina nadie investiga al poder

El 22 se septiembre de 2015 la justicia federal empezó a investigar la contaminación generada por la empresa minera Barrick Gold en cinco ríos de la provincia de San Juan. La forma en que lo hizo quizá resume el coeficiente de adversidad de este tipo de hechos que involucran a poderosas firmas multinacionales y al poder político instituido. A la par, revelan la diferente vara con que la justicia reacciona según el poder los imputados.  No fue una dependencia estatal la que inició la pesquisa pese que la cuestión era públicamente conocida. Todo comenzó a  través de un correo electrónico enviado el 15 de septiembre de 2015 por la ciudadana Viviana Celeste Trouchot a la fiscalía federal a cargo de  Carlos Stornelli. Así el sistema judicial tomó formal conocimiento del derrame de cianuro que se había producido el 12 de septiembre en la mina “El Veladero”, explotada por la empresa canadiense ubicada en Jachal, provincia de San Juan,  que había contaminado las napas del agua que hace posible la vida en esa comunidad.


Tras algunos giros procesales el juez Sebastián Casanello, a cargo del Juzgado Federal N° 7 de Buenos Aires junto al fiscal Ramiro González se hicieron finalmente cargo de desentrañar si esa contaminación infringió la ley de residuos peligrosos y puso en peligro la salud pública y, además, si las autoridades locales, provinciales y federales  incumplieron sus deberes de fiscalización de la actividad de la Barrick Gold. Paralelamente y por esas cosas que tienen la justicia argentina que contravienen el sentido común, el juez sanjuanino Pablo Oritja inició una investigación por los mismos hechos. Ambas pesquisas permanecen en la opacidad para el gran público, igual que las consecuencias ambientales y sociales del derrame. La asamblea de vecinos de “Jachal no se toca”, víctimas directas de la contaminación, no fueron admitidos por el juez provincial como parte querellante. La causa radicada en la justicia porteña tiene algunos elementos más significativos a los que accedió este blog, pero dejó a un lado los efectos en la salud pública. Y ello, pese a que ambos jueces contaban con una ventaja.

En efecto,  la firma había reconocido según los medios de comunicación que el sábado 12 de septiembre, durante una hora y cuarenta y cinco minutos, por un desperfecto en la válvula del canal norte de la mina “El Veladero”, se habían vertido doscientos veinticuatro mil litros de solución cianurada en el río Jachal.  Los investigadores también contaban con la declaración del Concejo Deliberante de Jachal que había declarado la emergencia ambiental y social del departamento. Además los ciudadanos de Jachal  hicieron correr la voz y autodecidieron no beber agua.

Todo esto no fue obra del acaso. Los propios vecinos de Jachal, organizados en una asamblea habían advertido los peligros derivados de la minería a cielo abierto. Se movilizaron, recurrieron a las autoridades políticas y a las judiciales. No fueron escuchados. Enfatizaban los riesgos del proceso de lixiviación a través del cual se extrae el oro. Recordemos que el cianuro mezclado con  agua se lleva los metales pesados para abajo y los separa de la tierra. De una tonelada de tierra permanecen uno o dos gramos de metal. Se degradan grandes segmentos de cerros y se derrama mucha agua para obtener un lingote de oro. Para reducir el daño ambiental en la planta donde se desarrolla aquel proceso, la firma colocó una membrana geoplástica muy similar a la que se usa en los techos de las casas. De ese modo el cianuro se recupera, ingresa en unos tubos en los que se limpia y se vuelve a usar. El 12 de septiembre de 2015 uno de sos tubos se rompió y el cianuro se desparramó. Los vecinos habían advertido sobre este peligro. A punto tal que diez días antes del derrame, explicó el abogado ambientalista Enrique Viale, “la Corte se sacó de encima la causa contra la mina Veladero de Barrick Gold… apelando a su incompetencia originaria”.  Es decir que por razones formales eludió intervenir en el hecho.

De todos modos el interrogante que los investigadores judiciales deben responder no es demasiado complejo. Tienen que determinar el grado de contaminación que eventualmente causó el derrame de cianuro e identificar y sancionar a los responsables materiales del hecho y a las autoridades políticas locales y federales que no controlaron debidamente la labor de la Barrick Gold. Hubo pericias cruzadas de todo tipo y para todos los gustos, signadas por una particularidad. Cuanto más lejanas son las pericias del lugar del hecho, menos enfática son sobre sus efectos. Las que encargó la Barrick Gold señalan que el derrame no alteró la cuenca del río y, por lo tanto, que no se puso en peligro la salud pública. Este informe, según lo reveló Página 12 el 14 de diciembre de 2015, lo realizaron organización vinculadas a la ONU. Las pericias que encargaron Casanello y González al Instituto Nacional del Agua son bastantes más ambiguas. Sus conclusiones permanecen en una zona de penumbra. No descartan pero tampoco afirman el impacto delictual del hecho. En cambio, la División Operaciones del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina llegó a conclusiones nítidas también por encargo de Casanello y González. Para ellos se infringió la ley 24.051 de residuos peligrosos porque el derrame contaminó los ríos Jachal, Potrerillos, Blanco, Palca y Las Taguas.  Detectaron la presencia de cianuro y otros metales pesados, además de una presencia excesiva de sales y cobalto la red de agua potable. El estudio está en manos del juez Casanello y del fiscal Gonzalez desde diciembre de 2015. Es compatible con el más prudente del Instituto Nacional del Agua y se condice con el de la Universidad de Cuyo que difundieron los vecinos. Según fuentes judiciales, el caso está a estudio del magistrado quien debe tomar una decisión al respecto. Quien deberá calibrar todas las dimensiones del evento: el derrame, la contaminación acuática y los daños en la salud de los vecinos. En respuesta a este peritaje oficial, la empresa minera ayer publicó un comunicado en el que expresó  que “ el análisis de muestras, por laboratorios externos y por diversas entidades públicas y privadas, confirma, incluso al día de hoy, que no hubo ni hay riesgos para la salud de los trabajadores, las comunidades o el ambiente” .

Irónicamente, ambos jueces forman parte de un Estado que desde hace tiempo tomó partido por la tensión que atraviesa a la minería. Si esta se juega en la disyuntiva entre tener trabajo hoy al precio de sacrificar recursos naturales no renovables, el Poder Ejecutivo Nacional ya tomó partido, porque el presidente Mauricio Macri resolvió quitar las retenciones a la minería, para incentivar la inversión y la creación de fuentes de trabajo. Concretamente, dijo Macri que la actividad minera es un enorme motor potencial para la economía. Agregó que esa decisión será clave para reactivar el sector y atraer inversiones ¿El agua? Ni siquiera fue parte de las palabras presidenciales.

“A una actividad con baja capacidad de generación de puestos de trabajo y alto impacto ambiental, no se la puede beneficiar de manera privilegiada con medidas que impliquen transferencias de recursos del conjunto de la sociedad, ocasionando un costo fiscal considerable.”, expresó en un comunicado la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió castigando al líder de su movimiento por la quita de las retenciones.

Macri escogió mirar el árbol y no el bosque. Esa decisión ratifica un modelo económico extractivo en desmedro de la vida. Tal es el drama ontológico que se aloja en las causas judiciales que condensan la lucha del Jáchal. Los vecinos vieron ese drama y pujan por hacerlo visible. La dirigencia política se niega a verlo.

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Por eso los vecinos se mantienen en alerta y movilizados requiriendo a las autoridades municipales de Jáchal la paralización del emprendimiento minero. El viernes 17 de febrero pasado se movilizaron en ese sentido en horas de la noche hasta el domicilio particular del intendente. Lo que pretendía ser una pacífica demostración de repudio popular a una presunta connivencia de las autoridades políticas con la Barrick Gold, terminó en una serie de amenazas y represión protagonizada incluso por el hermano del intendente que amenazó con trozos de hierro a los manifestantes. Alberto relató pormenorizadamente cómo pacíficamente los ciudadanos salieron a las calles como siempre, se dirigieron a la casa del intendente y recibieron sólo agresiones; en particular del hermano del jefe de Estado que hierro en mano repelía la agresión. Solo pretendieron hacer visible una apuesta a la vida, querían defender al agua, como se lo señaló Marcela, terminaron reprimidos por el mismo Estado que, al menos hipotéticamente, se fundó para protegerlos.

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Recuerdos de Jáchal limpio

En los 90 Játchal era un pueblo industrial. Vivían de la fabricación de dulces y conservas. Pero en el 92 la fábrica cerró y apareció el fantasma de la desocupación. Hasta que llegó la Barrick y prometió empleo. Sin embargo,  éste  “nunca llegó” porque la desocupación sigue siendo alta y casi todos son empleados públicos de la municipalidad. Hasta el 2009 todos tomaban agua del rio Jáchal pero desde ese entonces ya empezaron los problemas de contaminación. “Antes de la llegada de la Barrick Gold Jáchal era un pueblo tranquilo donde no nos teníamos que preocupar por el agua que consumíamos”, cuenta Saúl Zeballos vecino y asambleísta. Hoy después de 13 años con la minera “de por vida vamos a tener que hacer análisis de fuentes de agua potable porque no podemos confiar ni en nuestros funcionarios provinciales que no nos avisaron del derrame. No podemos confiar en nadie”.

Una empresa tan poderosa que tiene al Estado y a la Justicia de este país de su lado. Un Poder Ejecutivo que elige proteger el árbol antes que el bosque. Un poder local que amenaza y persigue a los vecinos que intentan proteger lo que es suyo: el agua, la salud y el medio ambiente. Y en el medio Jáchal, un pueblo que pelea desde el principio y que sigue sin respuestas.

 

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4 Comments

  1. Excelente nota. El pueblo sanjuanino acompañó al jachallero en todas las marchas y reclamos realizados, pero luego nos decepcionaron cuando acompañaron en las urnas nuevamente al oficialismo, es decir, al delfín de Gioja. Tal actitud nunca se comprendió y es sospechoso que ahora resurjan los cuestionamientos a Barrick o al gobierno nacional. Exijimos saber la verdad sobre lo que está sucediendo con nuestras montañas y ríos.

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  2. gracias por facilitarnos “conocer más y mejor” de qué se trata de verdad!!
    Abrazos!
    Ana Tarántola
    @anat_212
    @Protagonos

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