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LA INSOLENCIA DE MILAGRO SALA

MILAGRO SALA LE ENVIÓ UNA CARTA DESDE LA CÁRCEL PARA EL BLOG VOCES EXCLUIDAS

MILAGRO SALA ESCRIBIÓ UNA CARTA DESDE LA CÁRCEL PARA EL BLOG VOCES EXCLUIDAS

 

milagro copia

 

 

 

Por Catalina de Elía, periodista y Federico Delgado, Fiscal Federal. Politólogos.

@CatadeElia

Era un sábado 16 de enero. Ese día en el país se hablaba de las paritarias docentes, del caso Nisman, de las negociaciones con los fondos buitre y de la cumbre de los intendentes del PJ. Mientras tanto bajo el sol de Jujuy, Milagro Sala, la líder de Tupac Amaru, llevaba 32 días de acampe frente a la casa de gobierno provincial junto a militantes de su organización para establecer una mesa de diálogo con Gerardo Morales. “Decidimos esa forma de protesta porque el gobernador no nos quería recibir”, cuenta Luis Paz abogado de la Tupac Amaru. Hacía calor, era cerca del mediodía y la orden del juez Gutiérrez ya estaba desde la madrugada.  Pasadas las 12, más de 200 efectivos de la policía provincial con el ministro y el secretario de Seguridad provincial a la cabeza fueron a la casa de Milagro, le mostraron la orden del juez y se la llevaron detenida. “Ahí ella gritó: ‘me está deteniendo Gerardo Morales, soy diputada del Parlasur y no están respetando los fueros´”, cuenta su abogado Luis Paz. “Milagro es una mujer menudita y me llamó la atención que mandaran un ejército de ocupación solo para detenerla” . “Raúl, su marido, que ya es una persona mayor se puso muy nervioso”, relata Paz. A pesar de la situación, Milagro mantuvo el temple y lo contuvo. A Milagro la metieron presa y la imputaron por los delitos de “instigación a cometer ilícitos y tumultos”. Y recién después la comenzaron a investigar por el desvío de fondos públicos. Días más tarde de la detención, el 6 de febrero, el gobernador Morales afirmó en una entrevista al diario La Nación que no iba a dialogar con Milagro Sala.  “ Querían voltear al gobierno, yo no voy a parar”, argumentó Morales.

Desde aquel momento se escribió mucho y se habló más del caso. Los trabajos recorrieron dos andariveles distintos o una mezcla de ambos. Se analizó la cuestión desde una perspectiva jurídica, también desde una política o se mezclaron ambos andariveles. Nuestra idea es mirar el mismo acontecimiento desde otro ángulo. Un ángulo que incluye tres dimensiones: la de un sistema judicial en crisis, la de la solidaridad y la humana.

  EL SISTEMA JUDICIAL EN CRISIS

Como decíamos, a mediados de enero Milagro Sala fue detenida por tomar una plaza. La justicia jujeña la acusó de instigación a cometer delitos. A fines de ese mes fue excarcelada.  No obstante,  quedó detenida en otras causas por el delito de asociación ilícita y fraude en la administración de fondos públicos. La denuncia fue realizada por la gobernación jujeña. Algunos de los que siguen el caso desde los medios de comunicación empezaron a hablar de eso que los norteamericanos llaman “excursión de pesca”, es decir, formar un proceso penal para ver si se encuentra “algo” incriminante.  En esos momentos también renació una vieja causa del año 2007. Allí se achaca a Sala haber favorecido a un prófugo que había participado de un enfrentamiento entre tupaqueros y la policía. Además, ella estaba procesada por una causa del año 2009 iniciada por el delito de amenazas contra el actual gobernador. Finalmente, el fiscal Anticorrupción de Jujuy, Joaquín Millón Quintana, denunció a la Tupac porque dos municipios durante meses libraron cheques a cooperativas asociadas a la organización por la 50 mil pesos cada uno para construir viviendas. Según la denuncia, las viviendas no se construyeron o no se terminaron. Además, sospecha que las casas funcionaron como una excusa para encubrir una maniobra de lavado de dinero. Le llamó la atención que los cheques siempre alcanzaron la suma de 50 mil pesos que es el límite de las normas antilavado para cobrar dinero por ventanilla. Una conclusión inicial desde enero de 2016 es que las causas judiciales se activaron y nacieron como hongos, pero todas son por viejos hechos, salvo la toma de la plaza.

Este es el panorama general del campo judicial. Antes de seguir una cuestión debe quedar clara. Nadie puede discutir seriamente que todos los ciudadanos estamos sometidos a la ley y a las instituciones que las ponen en movimiento. El texto apunta, simplemente,  a mostrar un aspecto diferente en el que el panorama judicial funciona como un elemento de auxilio para comprender cosas más profundas y menos visibles.

Para comenzar vamos a contrastar la detención de Milagro Sala con otro caso conmocionante. El de un grupo de personas que protagonizaron un hecho que ratifica que la corrupción mata y que están en libertad. Milagro Sala fue encarcelada al principio  “preventivamente” por tomar una plaza para protestar. Esta tensión revela un riesgo: el de utilizar el encarcelamiento como mecanismo de control social o el uso de la justicia para zanjar disputas partidarias.

La masacre de Once. 52 muertos. 21 condenados desde el 29 de diciembre de 2015 entre los 5 y 8 años de prisión de cumplimiento efectivo en algunos casos. Sin embargo, en febrero de 2016 debido a una discutible –por no decir escandalosa- interpretación del Código Penal, todos permanecen en libertad. Más allá de la comparación jurídica, el contraste es evidente. Por eso, en el caso de Milagro Sala unos ven un “disciplinamiento” de la militante social de parte de la oligarquía provincial. Y otros una medida ejemplificadora contra la corrupción.

La reacción del sistema judicial frente a la decisión de encarcelar es compleja de analizar. Es verdad que Jujuy es un estado autónomo. Pero nuestro singular federalismo hace que el Código Penal sea el mismo y que el sistema procesal funcione de manera análoga, porque las leyes procesales reglamentan la constitución y la constitución es una. Desde allí es posible la comparación. El encierro preventivo es viable siempre que los jueces tengan pruebas concretas de que el imputado se va a fugar o va a entorpecer el proceso. Estas dos variantes se juegan en cada caso.  No hay un criterio único que dirima ese punto. Pero el caso de Sala es diferente, no sólo en comparación con la masacre de Once, sino por la naturaleza del hecho que disparó todo: el origen de Milagro Sala.

                            EL RASGO HUMANO

tupac copia

Es aymara y jujeña.  A los 15 años descubrió que era adoptada. Vivió y creció en la pobreza.  Tiene dos hijos biológicos. Y, a los 25, adoptó a 12 chicos de la calle. “Milagro siempre recibió chicos grandes, nunca un bebé. Lo de ella, esa predisposición del alma hacia la maternidad, no tiene que ver con engendrar, sino con rescatar”, cuenta Sandra Russo en un articulo del diario Página 12. A los 16, arrancó su carrera en la política y se afilió al PJ. Luego se desafilió y en 2001 formó la organización Tupac Amaru de la cual es la líder. Unas 70 mil personas forman parte de su movimiento. Desde ese entonces, a través de la organización, construyeron gran cantidad de espacios públicos y viviendas.  A lo largo de los años, con marchas, cortes y movilizaciones la Tupac ha reclamado mejoras en la situación social. El 14 de diciembre de 2015 juró como diputada del Parlasur. A la par, la penetración social de la Tupac es un dato a tener en cuenta. Es el tercer empleador después del Estado provincial y del Ingenio Ledesma. El 10 por ciento de la población es parte de la organización que se institucionalizó a través de una red de cooperativas. En otras palabras, Milagro Sala y la Tupac Amaru constituyen un actor político que desafía al poder. Y el desafío se despliega en la construcción de obras y en la protesta callejera. Sala fue detenida por protestar.

Ese dato es el que debió tener en cuenta la justicia jujeña. La toma de la plaza no fue un hecho nuevo, se inscribía en las prácticas corrientes de los tupaqueros. Ese dato era decisivo y aloja los temores que se resúmen en la frase “represión de la protesta social”.

Por eso, cuando se trata de protestas sociales, la cosa es más compleja. Quizá nos pueda ayudar la lectura que el argentino Francisco Aricó hizo de los textos del filósofo italiano Antonio Gramsci. Aricó hablaba de la importancia de “traducir” las categorías teóricas abstractas a su contexto social para esquivar un típico error: tratar que la realidad se acomode al concepto y no adecuar el concepto al contexto social. Con el encarcelamiento de Milagro Sala puede que pase algo así. La tradición argentina a la hora de llevar las demandas sociales al Estado, no siempre pasa por la mediación de los partidos políticos. Por cuestiones que exceden a estas líneas, nuestra historia muestra que la ausencia de un sistema de partidos estructurados, una crónica debilidad institucional y las lógicas populares de acción colectiva, desembocan en las calles como ágora para peticionar a las autoridades. La “Revolución de Mayo”, la “Revolución del Parque”, “El 17 de octubre de 1945” o “El 19 y 20 de diciembre de 2001” son algunos ejemplos de esa tradición. Una tradición que ningún juez puede hacer a un lado a la hora de distinguir la protesta social de un delito común. Como señala Francois Ost, los jueces pueden imitar a Hermes, que en la mitología griega representaba a la comunicación; es decir que los jueces, además de investigar y sancionar pueden facilitar el flujo del sentido social que edifica las instituciones de la democracia. El derecho, de esta manera, recuperaría un rol clave que tuvo por ejemplo en los inicios de la era moderna. Fue una fuente para afirmar las libertades ciudadanas. Hoy, se acerca más a un elemento para cercenarlas, cuando se utiliza mal la prisión preventiva y también cuando no se castiga la corrupción efectivamente.

EL ROSARIO DEL PAPA, LA HISTORIA DE EMILIANO Y OTRAS YERBAS

papa y milagro

A casi un mes de la detención de Milagro, el Papa Francisco le envió un rosario bendecido. Se lo envió a través de un colaborador de Scholas Ocurrentes junto con un mensaje de preocupación por su situación. Este gesto de Francisco despertó todo tipo de críticas ideológicas y políticas. Pero como afirmó en una nota al diario La Nación monseñor Víctor Fernández “pretender prohibirle este gesto al Papa muestra un deseo de tensar la cuerda que no es precisamente una ayuda a la pacificación de la Argentina”.

En el mismo sentido, el presidente de la ONG La Alameda y legislador porteño Gustavo Vera expresó a este blog: “Estando en Santa Marta, lugar en el que me quedé durante diez días, pude saber de la preocupación del Papa Francisco por las condiciones y los motivos que sirvieron para detenerla por primera vez a Milagro Sala y que sienta un precedente para criminalizar la protesta social, en un contexto de despidos, inflación y recesión en general. Las garantías judiciales, no lo digo yo, lo dice cualquier abogado o estudiante de abogacía son vulneradas y totalmente arbitrarias. Gente con condena firme, Jaime uno de ellos, además de condenado por intentar borrar pruebas, sigue libre hasta que la Cámara lo confirme. Boudou lo mismo, Schiavi también”.

“Todos pueden ser investigados y si están sospechados de corrupción en la gestión pública muchísimo más. El día después de la detención de Sala –confió Vera- lo charlé con el Papa y ahí me dijo su preocupación. Con los de guante blanco del gobierno anterior no se meten. Que investiguen pero que respeten el proceso”. Raro. Los cuestionamientos al gesto del Papa no paran de crecer, incluso entre los católicos que parecen no recordar que este es el año de la misercordia…

Otra historia solidaria y de pacificación que surgió a raíz de la detención de Milagro Sala es la de Emiliano Villar. Abogado penalista, trabajador de un centro de integración de personas en situación de calle y militante desde la adolescencia. “Me involucré sin dudas por la afinidad que me une con el personaje y por la clara persecución política que intuí casi de inmediato”, le contó Villar a este Blog.  De ahí que este abogado se inspiró a pensar, crear y presentar el planteo de excarcelación el 10 de febrero en la justicia federal porteña y denunció que Sala estaba privada ilegalmente de su libertad por su condición de legisladora. Sintió que estaban “llevándose puesta toda la normativa nacional e internacional; deteniendo por las dudas y no tanto, es claramente un metamensaje a todos los ciudadanos. ¿Qué le queda al hombre y mujer de base que desde su lugar de trabajo, desde su rol de ciudadano activo y desde su pequeñez, si una dirigente como Milagro la privan de su libertad, sin condena y con una maquina publicitaria de terror que la demoniza sin concesiones”, dice Emiliano.

Su planteo no tuvo suerte. El juez Rafecas tomó atajos procesales, se apegó a la formalidad jurídica, dividió el planteo de Emiliano en un simple pedido de libertad y en una simple denuncia. Le quitó así los elementos que dotaban a la cuestión una singularidad más grave y envió los expedientes a la justicia federal jujeña. Como dato de color que pinta nuestro sistema judicial, el lector tiene que saber que en la era de las comunicaciones, las denuncias de Emiliano Villar tardaron más de una semana en arribar a su destino.

Además de la reacción papal y la de un militante que convirtió la indignación moral en energía política, una acción llamativa en tiempos donde reina la indiferencia,  también el Centro de Estudios Legales y Sociales y Anmistía Internacional, recurrieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reclamando por la libertad de Milagro Sala.

 A MODO DE CONCLUSIÓN

Recurrimos a la palabra insolencia para empezar estas líneas. Para que se comprenda el sentido en que la usamos vamos a atarla a la acusación real que se hace a Milagro Sala: “montó un Estado paralelo”. Esa es la base real de la sospecha, más allá e independientemente de los delitos que pudo haber cometido. La palabra insolencia la tomamos prestada de los textos de Guillermo O’Donnell, en particular de “El Estado Burocrático Autoritario”. Aquel fue probablemente quien mejor comprendió las causas de la tragedia argentina cuyo capítulo más oscuro se escribió a partir del 24 de marzo de 1976. O’Donnell, y lo decimos temeraria y simplificadamente, ubicaba entre las causas de la violencia institucional a la “insolencia” de los sectores populares que ganaban las calles en busca de  justicia sustantiva. Es decir, vivir mejor. Para O’Donnell, el grado de la movilización social permitía intuir el grado de la represión, pero fue fatal la faz que se inició en marzo de 1976. Y, con los matices obvios del caso, algo de eso envuelve al caso Milagro Sala.  La Tupac en cierto modo es un Estado paralelo porque debido a una mezcla de virtud y fortuna hace cosas que el Estado jujeño no hace. La Tupac es praxis colectiva y en tanto praxis, se expresa en la movilización que impugna al poder instituido. Milagro Sala encarna ese paso tan complejo de dar, que se vincula con comprender al deseo no como carencia de algo, como angustia, sino con Aristóteles, como motor de la acción social. Como ese camino duro de transformar las condiciones de vida. Sus gestos son simples: cuidar al otro, resistir, crear y posibilitar. Pero esos gestos simples pueden verse como insolentes y generan reacciones. La prisión es una de ellas.

 

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6 Comments

  1. Victoria says

    Estoy totalmente de acuerdo con la crisis del Sistema judicial. Desde hace años existe esta crisis y el mayor motivo creo que es la falta de respeto a la separación de poderes. El poder judicial ha sido utilizado por el Ejecutivo a su antojo, en grandes rasgos, encajonando causas donde se involucre a miembros del mismo, impulsándolas si se trata de la oposición, y, en muchos casos, hasta manipulando pruebas.
    Respecto a Milagro Sala en particular, tambien estoy de acuerdo que su detención no fue realizada en la forma adecuada, pero hay algo con lo que no concuerdo y esto es solo mi opinión del tema. En tus ultimas lineas escribís “Sus gestos son simples: cuidar al otro, resistir, crear y posibilitar. Pero esos gestos simples pueden verse como insolentes y generan reacciones. La prisión es una de ellas.” Yo creo que no podemos hablar de gestos simples sin analizar el como la organización Tupac lleva adelante sus objetivos. Porque los fines pueden ser validos y buen intencionados, pero, en muchos casos, los medios utilizados no justifican sus ojetivos. No me refiero a la protesta social, me refiero a la violencia y a la impunidad con que se maneja en la provincia de Jujuy. Por todo esto, debería ser investigada, pero no por ello, el Sistema judicial puede utilizar las leyes a su antojo para lograr la detención de Milagro Sala.

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  2. martino cruz says

    “No voy a negociar la liberación…” “Cumplimos con la orden judicial…que es independiente”…A pedido del gobernador…Es el juez, el que impone las causas…No pudieron introducir drogas, o papeles de importancia que la involucren…Tienen el apoyo del jefe superior. Entonces, ¿Quién es quién? Aquí existe un LACAYO del feudalismo como, de la empresa capitalista, de construcción, de viviendas, cámara de tabaco, de azúcar, de mineras o de las multinacionales farmacéuticas, de agua, luz, gas y otros del interior… Porque los señores del imperio sintieron el obstáculo de obtener mano de obra barata, de desfigurar los sobreprecios en las construcciones de viviendas y más… se vieron avasallados en que es posible construir más escuelas, hospitales, sanatorios, bachilleratos, de nivel terciario…, y otras pequeñas fábricas. Luego, Milagro Sala puede desaparecer, pero las ideas no se matan. Las organizaciones van a continuar con la frente en alta y Milagro Sala como bandera…

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  3. Mirta says

    Todo muy lindo, muy humano y probablemente, cierto. Pero (siempre hay uno) faltan algunos pequeños detallecitos, como p. ej.: las denuncias de cooperativistas, los bienes que Milagro y su flia ostentan y las declaraciones de los propios beneficiarios contra las prácticas autoritarias de la Sra. Conste que no hablo del dinero faltante ni del crimen del militante radical ( que aún se investigan). Cuando analizamos, analicemos todo

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    • Caro says

      Mirta, cuando se lee hay que tratar de leer bien también. El artículo trata de la encarcelación, es decir: si se justifica o no que esté presa. No tiene condena, sí denuncia. Las que citas son denuncias pero aún no hay condena. Hay una diferencia entre procesado, que es el de Milagro, y la sentencia, condenado o inocente, que en el caso de Milagro recién se va a saber cuando termine el juicio y el juez se expida. Más allá de tu criterio sobre su culpabilidad, la justicia no se expidió.

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  4. Roberto Hongo says

    muy tendencioso, además nos quejamos cuando la justicia no funciona, y ahora también nos quejamos cuando funciona.

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